Un hombre del Tao abandona toda distinción, quema todos los certificados, destruye todos los puentes; es en sí mismo, se convierte en una flor. Y ese florecimiento no tiene propósito, carece de toda utilidad. Muchos se benefician de él, pero no sucede por ellos, es por sí mismo.
Un hombre así ha alcanzado su propio destino.
Entonces hay realización.
Siendo una cosa siempre os quedaréis sin realizar, porque para eso hay que ser una persona, una auténtica persona.
No tenéis que ser una cosa, no hay que ser un marido, porque un marido es una cosa; no hay que ser esposa, porque ser una esposa es tener una utilidad.
Solo sed una flor, entonces podréis amar.

Pero no hay necesidad de ser un esposo, ni una esposa. Podéis compartir, pero no hay necesidad de anunciarlo.
Una flor florece, no necesita ningún tipo de propaganda.
Si alguien comparte su placer y felicidad, pues estupendo; si nadie pasa por allí, pues estupendo también.
Cuando se florece en sí mismo, todo está bien, nada es erróneo. Cuando se es algo más, se está a la espera en un escaparate –etiquetado, valorado, catalogado, anunciado-, nunca llegaréis a estar realizados, porque una cosa está muerta; solo las personas están vivas.

Estad vivos, sed personas.
Y eso es algo que nunca llegaréis a ser si seguís imitando y copiando. Si seguís siendo monos de montaña, nunca seréis nada real, seguiréis siendo lo falso. Descarta toda falsedad, exhibición, demostración. Solo sed, corrientes y únicos, y colmad vuestro destino. Nadie puede hacerlo por vosotros.
Podéis absorberme, pero no podéis seguirme.
Nunca he seguido a nadie, he seguido mi propio camino. Vosotros tendréis vuestro propio camino. Recorreréis un sendero por el que nadie más habrá transitado y por el que nadie volverá a hacerlo.
En el mundo espiritual no quedan huellas, nadie puede seguir nada.
Deleitaros conmigo, sed felices conmigo y absorbed.
Y eso se convertirá en una luz en vuestro interior, y esa luz os mostrará el camino. Pero no copiéis, no creáis ni seáis incrédulos, no os dejéis orientar por la cabeza.
No seas un mono. Sé un hombre.
OSHO




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada